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Los Cristos centenarios que custodian la fe en Villa de Pozos

Los Cristos centenarios que custodian la fe en Villa de Pozos

En el corazón de Villa de Pozos, la fe se teje con hilos de tradición que atraviesan generaciones. Aquí, la devoción no es solo un acto individual, sino un legado familiar que se vive con intensidad durante la Procesión de los Cristos, una de las expresiones religiosas más arraigadas de la región. Cada año, las calles del municipio se llenan de fervor cuando decenas de imágenes sagradas, muchas con más de un siglo de historia, desfilan ante los ojos de vecinos y visitantes. Estas figuras no son simples objetos de culto: son testigos mudos de historias familiares, de milagros atribuidos y de una herencia espiritual que se transmite con orgullo de padres a hijos.

Entre las piezas más veneradas destaca el Señor de Casanova, considerado el Cristo más antiguo del que se tiene registro en la localidad. A diferencia de otras imágenes que participan en la procesión, esta permanece resguardada en el interior de un templo, protegida del desgaste del tiempo y de las inclemencias del clima. Su historia se remonta a la época de la Independencia, cuando, según la tradición oral, el padre Miguel Hidalgo pasó por estos rumbos y dejó su huella en la devoción local. A los pies de la imagen, los fieles han depositado a lo largo de los años exvotos y ofrendas que dan cuenta de los milagros que se le atribuyen: desde curaciones inexplicables hasta protecciones en momentos de peligro.

La custodia del Señor de Casanova ha sido un honor que ha pasado de generación en generación dentro de una misma familia. El actual guardián relata cómo la imagen llegó a manos de su bisabuelo, luego a su abuela, después a su madre y, finalmente, a él. Hoy, descansa en una capilla que formó parte de la primera etapa de construcción de la parroquia de San Francisco de Asís, un espacio que, pese a las ampliaciones posteriores del templo, ha conservado su esencia original. Su participación en la procesión se suspendió hace años para preservar su integridad, pero su presencia sigue siendo un símbolo de continuidad y respeto por las raíces religiosas del pueblo.

Otra de las imágenes que despierta admiración es el Señor de Burgos, también conocido como el Señor del Olivo. Tallado en madera y con cabello natural —como mandan las antiguas tradiciones—, este Cristo tiene una historia peculiar: llegó a la familia que lo custodia tras ser adquirido en una carretera, en un encuentro que los devotos interpretan como providencial. Durante la procesión, la imagen es acompañada por fieles que portan velas y rezan en voz baja, creando un ambiente de recogimiento que contrasta con el bullicio de las calles. Su nombre evoca no solo un lugar de origen, sino también la esperanza que representa para quienes acuden a él en busca de consuelo.

No menos importante es el Señor del Refugio, otra de las joyas que engalanan la procesión. Esta imagen, junto con el Señor de la Misericordia, forma parte del acervo religioso de la familia Vargas Corpus, que ha hecho de la custodia de estas figuras una misión de vida. El Señor de la Misericordia, en particular, es una de las tres imágenes que la familia resguarda con especial celo, cada una con su propia historia y significado. Para ellos, no se trata solo de preservar objetos sagrados, sino de mantener viva una conexión con el pasado y de transmitir a las nuevas generaciones el valor de la fe como pilar de la identidad comunitaria.

La Procesión de los Cristos no es solo un evento religioso, sino un acto de resistencia cultural. En un mundo donde las tradiciones a menudo se diluyen ante la modernidad, en Villa de Pozos la fe sigue siendo un puente entre el ayer y el hoy. Cada imagen, cada familia que las custodia, cada relato que las acompaña, es un recordatorio de que la espiritualidad no es estática: se renueva con cada generación, pero siempre anclada en el respeto por lo que vino antes. Y así, entre velas, rezos y el eco de pasos que han recorrido las mismas calles durante más de un siglo, la devoción poceña sigue escribiendo su historia.

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