En un acto celebrado en Felipe Carrillo Puerto, Quintana Roo, se dio a conocer que cerca de 30 mil mujeres en esta entidad ya forman parte del programa federal *Pensión Mujeres Bienestar*, una iniciativa diseñada para apoyar a personas de entre 60 y 64 años. La titular de la Secretaría de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, detalló que, a nivel nacional, alrededor de tres millones de mujeres están registradas en este esquema, recibiendo un apoyo bimestral de tres mil 100 pesos, el cual se deposita de manera directa y sin intermediarios a través de la *Tarjeta del Bienestar*.
Montiel Reyes explicó que el programa no solo busca brindar un alivio económico a este sector de la población, sino también garantizar que los recursos lleguen de forma transparente y eficiente. “El objetivo es que las mujeres en esta etapa de su vida cuenten con un ingreso seguro que les permita cubrir sus necesidades básicas sin depender de terceros”, señaló. Además, destacó que, al cumplir los 65 años, las beneficiarias son automáticamente incorporadas al programa de *Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores*, lo que les asegura un respaldo económico continuo.
Durante el evento, las autoridades federales subrayaron la importancia de las giras territoriales como herramienta clave para supervisar la correcta operación de los apoyos y mantener un contacto directo con las personas beneficiarias. Estas visitas, según se indicó, permiten identificar posibles áreas de mejora, resolver dudas y asegurar que los programas sociales lleguen a quienes más los necesitan. “No se trata solo de entregar recursos, sino de escuchar a la gente, entender sus realidades y ajustar las políticas públicas para que realmente transformen sus vidas”, enfatizó Montiel Reyes.
Quintana Roo se ha convertido en uno de los estados con mayor participación en este programa, reflejando el compromiso del gobierno federal por reducir las brechas de desigualdad y fortalecer la protección social de las mujeres en edad avanzada. Los depósitos, que se realizan cada dos meses, han sido recibidos con satisfacción por las beneficiarias, quienes destacan la puntualidad y la ausencia de trámites engorrosos. “Antes teníamos que hacer filas interminables o depender de alguien más para cobrar. Ahora el dinero llega directo a nuestra tarjeta, sin complicaciones”, comentó una de las asistentes al evento.
El programa *Pensión Mujeres Bienestar* forma parte de una estrategia más amplia para garantizar derechos sociales y económicos a grupos históricamente marginados. Con una inversión millonaria, el gobierno busca no solo aliviar la carga financiera de las mujeres en esta etapa de su vida, sino también reconocer su contribución al desarrollo del país. “Estas mujeres han trabajado toda su vida, muchas veces en condiciones precarias, y es justo que el Estado les brinde un apoyo digno”, añadió la funcionaria.
A medida que el programa avanza, las autoridades han reportado una disminución en los índices de pobreza entre las beneficiarias, así como un impacto positivo en su salud y bienestar emocional. Sin embargo, también han reconocido desafíos, como la necesidad de ampliar la cobertura en zonas rurales y comunidades indígenas, donde el acceso a servicios financieros sigue siendo limitado. Para ello, se han implementado estrategias como la entrega de tarjetas en localidades remotas y la capacitación a las beneficiarias en el uso de herramientas digitales.
La transparencia en la entrega de los recursos ha sido otro de los pilares del programa. A través de plataformas digitales, las beneficiarias pueden consultar sus movimientos, verificar fechas de depósito y reportar cualquier irregularidad. Esta medida, según las autoridades, ha reducido significativamente los casos de corrupción y ha generado mayor confianza en la población. “La gente ya no tiene que preocuparse por si le van a quitar su apoyo o si alguien se lo va a robar. El dinero es suyo y llega completo”, aseguró una representante de la Secretaría de Bienestar.
Con miras al futuro, el gobierno federal ha anunciado que buscará consolidar estos programas como políticas de Estado, garantizando su continuidad más allá de los cambios administrativos. Para ello, se trabaja en la creación de marcos legales que den permanencia a estas iniciativas, así como en la ampliación de su alcance para incluir a más mujeres en situación de vulnerabilidad. Mientras tanto, en Quintana Roo y en todo el país, miles de beneficiarias celebran cada bimestre la llegada de un apoyo que, aunque modesto, representa un respiro en sus economías familiares y un reconocimiento a su esfuerzo de toda una vida.